Max dio un portazo, el cual llegó a estremecer toda la habitación. Se dirigió hacia mí…
-¿Qué haces acá?- me agarro los brazos.
-Es que… se me quedo mi celular y vine a buscarlo-
-Y ¿Por dónde entraste?-
-Por atrás-
-Y no sabes que para entrar a una casa que no es tuya debes entrar por la puerta y si te lo permiten-
-La verdad era algo insignificante, así que no habría porque hacer tanto protocolo si tomaba mi celular y me iba-
-Bueno, ¿te dejo en la puerta?-
-No gracias, si me sé el camino-Todo fue tan fácil, Max no opuso ninguna resistencia en que yo me vaya. Hecho que me relajo un poco
-Vete y rápido-Lo dijo dura y secamente
-¡¡No puedes dejar que se vaya!!-dijo la chica.
-Ella no debe estar aquí-
Carolina me tomó del brazo empujándome hacia la habitación.
-¡Ella no se irá!, ¿Por qué yo? ¿Y no ella?-
-¿De qué hablas Carolina?-Max intentó desentenderse de toda la situación al igual que yo
-Tú sabes, y ella sabe perfectamente de lo que hablo si estuvo todo el tiempo debajo de la cama-.
A Max se le desfiguró la cara, noté que sentía como si todo se hubiese derrumbado. Se sentó en la cama, apoyando su cabeza entre sus manos. Al pasar unos minutos, la impresión y tensión paralizo el tiempo, a nosotros y cada movimiento que pudo hacerse y no se hizo. Max se levantó de su cama y tomo bruscamente a Carolina del brazo y a tirones la encerró en el baño, luego de esto volteándose a mí dijo-¿Escuchaste todo?-lo dijo entre medio de tartamudeos.
-Sí, yo…- Tenía miedo, el pánico se comenzaba a apoderar de mi cada segundo que pasaba y mientras Max se acercaba yo más me alejaba de él.
-Debes irte, antes de que lleguen, no quiero que te ocurra nada-
-¿Por qué eres así?-
-¿Así cómo?-
-Así tan cambiante, bipolar o como quieras llamarle-
-Debía estar seguro de que te fueras y no volvieras-
-¿Te das cuenta en lo que estás metido? ¿Todo lo que arriesgas haciendo esto?-
-Sé en lo que estoy, y no tengo nada para decir que arriesgo algo-
-¿Y yo?-
-¿Tú?-bajo la cabeza y esbozo una leve sonrisa, mientras Carolina golpeaba incansablemente la puerta del baño-Yo sé que ahora para ti todo esto es complicado, pero debes irte, no puedes estar aquí-
-Quiero estar contigo, ahora y siempre…-Lo abracé, sentí su cuerpo junto al mío para no soltarlo más, todo en un segundo cambio, basto tan sólo una palabra de él para cambiar mi percepción ante la situación. El miedo se esfumo, Max pasó de ser un victimario a una víctima.
-Debes irte, lo antes lo posible… ¡¡Vete!!-Me tomó del brazo, empujándome hacia la puerta, entre zamarreos insistí en quedarme-Entiende que no puedes quedarte, yo elegí esta vida, sé quién soy y que represento para todos. Soy despreciable, lo sé, un hombre que vende personas como si fueran cualquier cosa para que cometan los crímenes más horrendos que te puedas imaginar… Siempre supe a lo que me arriesgaba en trabajar en esto y gracias a eso puedo vivir y mantenerme, al aceptar esta vida acepte la soledad porque ninguna mujer aceptaría una vida así conmigo-
-Pero deja esta vida-
-Una vez que entras sólo sales muerto-
-Pues entonces entro-
-¿Estarías dispuesta a ver niñas de cinco años en manos de hombres que de seguro la harán someterán a horrores? Tú no eres así…no dudarías ni un día en esto-
-Yo quiero estar contigo-
-Mira lo pensé toda la noche y no quiero arrastraste a esta vida, sólo pregúntate, ¿Por qué entre en esto? Si sabía a lo que me enfrentaba-
-Por qué no tenías otra opción-
-Siempre la hay y yo me metí a esto porque es la manera más fácil de ganarme la vida y realmente no me importa lo que pase con esas mujeres ¿Quieres estar con alguien así?-
Callé por unos minutos, no quería mirarlo, me incitaba a verlo con la crudeza de sus actos pero no podía hacerlo, sólo lo veía como el chico que me ayudo y por erro cayó en esto, lo abracé y por lo menos recibió mi abrazo. Nos mantuvimos un buen rato abrazados, Carolina ya no se escuchaba como golpeaba la puerta, a pesar del silencio inquietante no podíamos conciliar ruido, sólo la incertidumbre de separarnos y ver cómo me seguirá tratando como crudeza ante mi desesperados intentos por permanecer a su lado
-¿Sabes?- Lo mire atentamente para escuchar que me diría cuando noté como sus ojos se llenaron de lágrimas- Ayer tuve un sueño, el poco rato que dormí soñé contigo abrazados tal cual como estamos ahora y fue lo mejor, me sentía tan feliz de vernos así, pues yo realmente te quiero y quiero lo mejor para ti, e insisto que a mi lado no encontrarás la felicidad… Al transcurrir el sueño hablábamos y veía como nos separábamos y nos poníamos a forcejear, mas nunca escuché el por qué de la discusión, en realidad no escuchaba nada, pero te empujaba y... Fue una grata felicidad ver que ese mal sueño sólo duro unos minutos mientras estuve toda la noche contigo, bajé para prepararte el desayuno, quería atenderte bien pues cada segundo que te contemplaba me gozaba de ver que estabas a mi lado y yo debía protegerte, cuando sonó mi celular y llamaron los tipos con la información de la llegada de Carolina, no podría tenerte aquí, quería alejarte de todo eso no quería que supieras nada sobre esto y no sabía cómo hacerlo pero al final te pude sacar de la casa. Realmente lo siento, no quise comportarme así contigo-
-Max… mi vida ha sido felicidades momentáneas, nunca he encontrado refugio en alguien y llegaste tú y no sé, han sido pocas las veces que nos hemos visto yo de verdad he sentido algo especial por ti y la felicidad duradera sé que está contigo y realmente no me importa “esto” lo aceptaré porque-Se escuchó la puerta.
-¡¡Max!! ¿Qué hace Carolina afuera?!!-
A Max se le cayó una lágrima y me agarró de los brazos y me decía que me escondiera, pero yo no quería, quería enfrentar junto a él este momento en el cual ya se vio sometido muchas veces. Me empujó, botándome al suelo…
-¿Te dije en que te terminaba el sueño?-
-No, Max-
-Escóndete, por favor-
Max giro mirando a la puerta y un tipo vestido de negro que entró bruscamente y le disparó, diciendo “esto es por dejar huir a la chica hueón”. Huyó, llevándose a Carolina, sólo se escucharon los gritos de esta pidiendo clemencia.
Me acerqué a Max y abrazándolo fuertemente comencé a llorar, mientras él me dijo
-Oye ¿te conté que había soñado varias veces esto?, incluso antes de conocerte…-

