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sábado, 15 de enero de 2011

¿Una Feliz Navidad?


Podía salir mil veces con mi padre y no me cansaba de él, nos divertíamos horas y horas incansablemente, pero nada se compara con los días de mamá.
Todos los veinticuatro antes de cenar la vamos a ver, y comemos algo chico para que sienta que ceno con ella, porque las doce la pasa con sus amigas. Hay que estar a las cuatro con ella, y siempre ha sido así desde que tengo memoria…
-¡Papá! Ya van a hacer las cuatro ¡vamos!-
-Sí hija, iremos luego, termino aquí y vamos-
Llegamos justo a las cuatro, recuerdo que el año anterior hubo un lindo espectáculo aquí, donde todas las mujeres con sus hijos o familia lo disfrutaron. Nos regalaron globos y una bolsa con dulces, mi papá me la guardo porque decía que no me los podía comer todos al tiro porque me haría mal. Siempre terminaba como a las ocho y me quedaba hablando un rato con mamá de cuando viviremos juntas, ella siempre me decía que aún no se podía pero apenas se pueda podríamos vivir muchos años juntas, que era lo que más deseaba. Y no es que no me gustase vivir con papá y la abuela sino que también quería vivir con mamá. Tengo ocho años y quiero ver a mi familia junta, sólo eso quiero.
Mi mamá estaba en la puerta esperándonos con una maleta y a penas llegamos corrió para abrazarme, duro algunos minutos ese abrazo que culminó con un te quiero. Mi mamá lloraba y se dirigió para hablar con mi papá, hablan tan bajito que no entendía nada sólo escuchaba murmullos. Luego mi papá se fue con un seco “vuelvo a las ocho y media”.
Mamá seco sus lágrimas sin nada que decir, simplemente me tomó la mano y fuimos al circo, primera vez que iba al circo y con ella, era algo que me emocionaba.
-¿Mamá?-
-Dime hija-
-¿Por qué lloras?-
-Nada hija no te preocupes-
-Y ¿por qué ya no vamos a dónde íbamos siempre?-
-Porque ya no vivo ahí-
-¡¡ ¿En serio?!! Y ¿vivirás con nosotros?-
-No mi amor-
-Pero… ¿Por qué?-
-Porque por ahora mejor no-
Vimos la función, sin sobresaltos, todo normal y no sé esta salida me la imaginaba más especial. Era la primera vez que recuerdo haber salido de la casa la cual  habitaba mi mamá y pensé que todo sería grandioso. Al término de la función mi mamá me tomó la mano y juntas corrimos por un taxi, nos fuimos a un hotel...
Durante un par de meses no volví a ver a mi papá, me arrepiento de haber pedido tanto estar con mi mamá. Mamá nunca me quiso explicar del porque nos fuimos, dejando a mi padre atrás, me vi mil veces en las noticias y los diarios. Mi papá llevaba una búsqueda casi agónica, la cual sólo yo podría terminar, sólo quería ir con él, prefería tener una vida entera con él y el anhelo de estar con mi mamá, a estar con ella sin ver a nadie más, cada vez nos alejamos más, ya no lo soporto. A penas se duerma huiré en busca de mi padre, es todo lo que deseo.
Mi madre me descubrió, me contó que permaneció ocho años en la cárcel porque trato de asesinarme cuando era pequeña, ya que mi papá la intento abandonar, hoy se repite la historia sin intentos en vano, pues logró su cometido, la felicidad que comenzó una noche buena terminó un año después el mismo veinticuatro de Diciembre. 

lunes, 10 de enero de 2011

La Noche Perfecta


No lo podía creer ni asimilar, todo era confuso. Nuestras miradas se cruzaron durante un par de segundos, tan sólo eso basto para que mi corazón se detuviera durante un par de minutos, y, a pesar que ya se haya ido mis latidos continúan con el vaivén del nerviosismo. ¿Sabrá  que existo? o sólo fue casualidad, aquel cruce de miradas.
Seguí mirando aquella vitrina del centro de la ciudad, el vendedor se me acerca con una dulce y profunda voz: ¿La puedo atender?, me pregunta. Y pienso claro que puede, es su trabajo ¿no? Pero no quiero así que la respuesta fue un sutil “no gracias”. Seguí caminando por Ahumada, tenía muchas ganas de caminar, y de preferencia sola. Lo prefiero, voy a mi ritmo y nadie me molesta, así es, sólo vivo a mi tiempo.
Pensaba comprar algo para tomar, un jugo natural con los treinta grados de calor no hace mal, así que me acerque a un típico carrito y la encontré nuevamente, ahí estaba esperado una troncal a quizás quien sabe dónde. Me acerque a ella, en realidad soy muy tímida por lo que no quise hablarle y me coloque a su lado para contemplarla. Tomaba cada sorbo con estilo, tal vez y a lo mejor me pudiese estar mirando y ante esa situación debo estar preparada y estar con mi mejor cara. Tomo un servicio hacia Maipú. Moría de ganas de seguirla y sin pensarlo dos veces me subí a la micro y me ubique en una parte donde ella no me viese pero yo sí a ella…
Una hora después me vi perdida, no conocía el sector y no la podría seguir eternamente y no pude contener las ganas de llorar, me senté en una banca cabizbaja y lamentando mi decisión.
-¿Te puedo ayudar en algo?- mágicamente era ella y me sonroje –Pero dime algo, noté que me seguiste y ahora te veo aquí llorando-
-No sé, me perdí-
-¿De dónde eres?-
-Ñuñoa-
-Hm te iré a dejar a tu casa, sólo si quieres-
-Bueno- feliz accedí a su propuesta, me parecía algo utópico, jamás pensé que me acompañaría a mi casa.
Tomamos una micro.
-¿Por qué me seguiste hasta acá?- me coloque muy nerviosa y no quería responder- Veo que eres de pocas palabras, pero no te preocupes, si no quieres hablar no hablemos- se acomodo en mi hombro y nos fuimos en silencio todo el viaje. Yo iba feliz, ella apoyada en mi hombro descansando de tal vez un agotador día y me sentía feliz de por un momento ser su apoyo y sentirme acompañada por ella.
-Nos bajamos- dije lamentándome que todo terminará aquí
-Tienes suerte, conozco por aquí un amigo y vive muy cerca de aquí así que no habrá problemas para que me devuelva a mi casa-
Sólo sonreí
-Bueno, me cargan los monólogos pero debo presentarme… Me llamo Patricia, tengo quince años y me gusta pintar y componer canciones ¿y tú?-
-Eh, yo me llamo Cristina tengo diecisiete años y me gusta leer-
-Vaya y ¿Qué tipo de lectura te gusta?-
-Hm, novelas románticas-
-Jaja, que tierna-
-¿y tú? ¿Qué música compones?-
-Lo que se me venga a la mente, sólo improvisación, así es mi vida sólo improvisar-
-¿Por qué me acompañaste?-
-Yo pregunte eso primero pero la palabra correcta es seguir no acompañar-
-No sé hay algo en ti que me hace querer estar contigo-
-Me sonrojas, jaja, no sé hay algo en ti que me agrada y no te podía dejar sola llorando en una banca-
-Bueno llegamos esta es mi casa-
-¡que linda!-
-gracias… ¿nos volveremos a ver?-
-siempre que tú quieras- Sus manos acariciaron mis cabellos e intentó aproximarse para finalizar nuestro atípico encuentro con un beso, pero no pude acceder, odie que no pudiese culminar en la perfección nuestro encuentro, desperté de aquel sueño con mi maldito despertador, un nuevo día se avecina, con las ganas de retornar a aquel sueño que me llevó a los más lindos momentos de mi vida. Pasajes y momentos que en esta vida jamás podré vivir y lo único que me espero que termine este día para volver a soñar con ella y mantener viva esta eterna ilusión…

miércoles, 5 de enero de 2011

RELATOS DE UNA MUERTE: "El juego terminó"


Capítulo Quince: El juego terminó
-¡¡Vamos Emi!!-
-Sí, antes que se nos escape-
Me apresuré tanto que la logramos alcanzar antes de que se subiera al auto de Emilia.
-¿Cerrado?-
-¡Por favor niño! que hayas capturado al mejor “secuestrador” de los últimos tiempos no significa que podrás conmigo-
-¿Cómo sabes eso?-
-Tengo mis informantes-
Me abalancé sobre ella exigiendo una explicación por sus palabras
-¿Quiénes son? Mira que yo no tengo compasión de ti-
Mostró una risa de satisfacción, lo siento pequeño, no quiero romper tu ya lastimado corazón, me tengo que ir-
Emilia lanzó las llaves a Martina y subió al auto partiendo con Martina
-¡¡¿Qué haces Emilia?!!-
-Lo siento-me gritó, no entendía nada, intente seguir el auto y gritaba con desenfreno “¡¡¡Emilia!!! ¡¡¡Emilia!!!”
-Esteban ¿Dónde está Emilia?-
-Se fue con Martina-
-¡¡La secuestro!!-
-No… se fue por su voluntad con ella-
Fue una noche intensa, se llevaron a Oscar detenido y no entendí por qué y a Raúl lo llevaron al hospital para cuidarlo y sacarle la bala en su cuerpo. Todo era confuso, Emilia siempre me fue impredecible, pero con esto aún más y lo único que me queda por hacer es dormir en busca de alguna explicación que necesitaba, sobre la almohada de mi cama reposaba un sobre con mi nombre, esa letra, la reconocería en cualquier sitio y aunque pasen mil años   
“Esteban:
Es difícil empezar, y explicar todos los porqués, pues son demasiados, antes que todo estoy consciente de todos mis actos. Sobre Oscar: él es el verdadero espía, Raúl nunca lo fue, sólo huía de Martina y le brindaron protección, yo misma lo denuncié. Joaquín queda librado por hoy, pero no por mucho tiempo, te advierto que Martina es muy astuta y lo sigue buscando…
A mi hermano cuídamelo, es lo único que tengo y no quiero que por mis tontas decisiones y disconformidades sufra, a él le deje una carta completamente falsa, explicándole el porqué de mi partida, me avergüenza decir que traicioné la institución por la que juré lealtad, y con respecto a ello conocí a Martina ella me hizo parte de su secta, en la que accedí a participar gustosamente, ya que esto es lo que he querido siempre, y debo decirlo cuando comencé a militar con ella me sentí realmente plena, hoy, tengo un vacío mayor, que se llama decepción, pero de mi misma, y haberte perdido, sé que con todo esto me estarás odiando y pensarás en la gran decepción que te causé, tuve miedo.
Sí, tuve miedo de quererte, como lo hago hoy y es lo que más odio de haber hecho esto, Te Amo y es lo que me importa pero debo renunciar a ello.
Sé que nos volveremos a ver, eres una gran detective y cuando llegue ese día seré la mujer más feliz de la vida porque moriré en el instante en que me asegure que nada te podrá pasar.
La persecución comienza
Emilia”.
Siempre he sido un desconfiado, y la única persona que siempre confié me traicionó, me mintió y me enamoró. Las peores muertes son cuando el alma junto al corazón se destrozan por una sola razón: el amor. Este maldito mal necesario que nos hace vivir y haciéndonos sonreír día a día, puedo decir que lo peor que ha pasado en mi vida ha sido amar, pues todo aquel que significó algo para mí se ha ido y es la muerte quién toma posesión de mi, pues ya no vivo. No podría vivir si las esperanzas murieron, y he aquí los relatos de una muerte, de una agónica muerte, la muerte de lo que soy.