Podía salir mil veces con mi padre y no me cansaba de él, nos divertíamos horas y horas incansablemente, pero nada se compara con los días de mamá.
Todos los veinticuatro antes de cenar la vamos a ver, y comemos algo chico para que sienta que ceno con ella, porque las doce la pasa con sus amigas. Hay que estar a las cuatro con ella, y siempre ha sido así desde que tengo memoria…
-¡Papá! Ya van a hacer las cuatro ¡vamos!-
-Sí hija, iremos luego, termino aquí y vamos-
Llegamos justo a las cuatro, recuerdo que el año anterior hubo un lindo espectáculo aquí, donde todas las mujeres con sus hijos o familia lo disfrutaron. Nos regalaron globos y una bolsa con dulces, mi papá me la guardo porque decía que no me los podía comer todos al tiro porque me haría mal. Siempre terminaba como a las ocho y me quedaba hablando un rato con mamá de cuando viviremos juntas, ella siempre me decía que aún no se podía pero apenas se pueda podríamos vivir muchos años juntas, que era lo que más deseaba. Y no es que no me gustase vivir con papá y la abuela sino que también quería vivir con mamá. Tengo ocho años y quiero ver a mi familia junta, sólo eso quiero.
Mi mamá estaba en la puerta esperándonos con una maleta y a penas llegamos corrió para abrazarme, duro algunos minutos ese abrazo que culminó con un te quiero. Mi mamá lloraba y se dirigió para hablar con mi papá, hablan tan bajito que no entendía nada sólo escuchaba murmullos. Luego mi papá se fue con un seco “vuelvo a las ocho y media”.
Mamá seco sus lágrimas sin nada que decir, simplemente me tomó la mano y fuimos al circo, primera vez que iba al circo y con ella, era algo que me emocionaba.
-¿Mamá?-
-Dime hija-
-¿Por qué lloras?-
-Nada hija no te preocupes-
-Y ¿por qué ya no vamos a dónde íbamos siempre?-
-Porque ya no vivo ahí-
-¡¡ ¿En serio?!! Y ¿vivirás con nosotros?-
-No mi amor-
-Pero… ¿Por qué?-
-Porque por ahora mejor no-
Vimos la función, sin sobresaltos, todo normal y no sé esta salida me la imaginaba más especial. Era la primera vez que recuerdo haber salido de la casa la cual habitaba mi mamá y pensé que todo sería grandioso. Al término de la función mi mamá me tomó la mano y juntas corrimos por un taxi, nos fuimos a un hotel...
Durante un par de meses no volví a ver a mi papá, me arrepiento de haber pedido tanto estar con mi mamá. Mamá nunca me quiso explicar del porque nos fuimos, dejando a mi padre atrás, me vi mil veces en las noticias y los diarios. Mi papá llevaba una búsqueda casi agónica, la cual sólo yo podría terminar, sólo quería ir con él, prefería tener una vida entera con él y el anhelo de estar con mi mamá, a estar con ella sin ver a nadie más, cada vez nos alejamos más, ya no lo soporto. A penas se duerma huiré en busca de mi padre, es todo lo que deseo.
Mi madre me descubrió, me contó que permaneció ocho años en la cárcel porque trato de asesinarme cuando era pequeña, ya que mi papá la intento abandonar, hoy se repite la historia sin intentos en vano, pues logró su cometido, la felicidad que comenzó una noche buena terminó un año después el mismo veinticuatro de Diciembre.

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