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sábado, 21 de enero de 2012

Un techo color blanco invierno


Pocas veces me detengo a observar mí alrededor,  no soy de ese tipo de personas pero hoy fue la excepción, me detuve a mirar el techo, tenía un blanco invierno que regocijaba mi ser, tan perfecto y limpio que por lo mismo mantuvo mi mirada en él y sólo él. El color evocaba el día en que tomé un tren con rumbo a Rancagua, creo que fue el primer servicio para abordar,  ya ni recuerdo muy bien las motivaciones que tuve para abordarlo y llegar acá, aún menos recuerdo mi vida pasada, creo que al instante que tomé el tren olvide mi pasado y mi mente contempla sólo el futuro, un futuro que pudo ser perfecto como el techo pero hoy si se aprecia bien posee algunas manchas rojas que no permiten la felicidad.
Creo que algunas imágenes vienen a mi mente, hace un mes que tomé ese tren, basto tan sólo un mes para olvidar veintitrés años completos de mi vida y quedar tan sólo con los recuerdos de hace un mes cuando esas margaritas acapararon mi mirada… Paulatinamente la agitación crecía y aumentaba cuando los recuerdos llegaban a mi mente, el éxtasis del momento se apoderó de mí y lo único que hice fue mirar a mi lado, ya el techo no era el centro de mi atención, sino el episodio que ocurría en la alfombra. Quería gritar, callar, correr, huir pero no podía y sólo la culpa avanzaba y me amenazaba a mí y sólo a mí ¿Qué injusto no? Si yo no tuve toda la culpa, la culpa fue de ella, de su sonrisa, sus margaritas y sus ojos, mientras los míos sollozaban cada vez que recuerdo lo ocurrido aquí mismo en esa alfombra. Volví a poner atención en aquél resplandeciente techo aunque sólo pude fijarme en las machas rojas que tenía y lo que significaban, lo que diría ella cuando las veas, se enojaría tanto, pues el día que pintamos el techo estuvimos largas horas haciéndolo para que quedase así de perfecto, como ella quería, así fue como quedó un blanco invierno perfecto y prolijo.
Continuaba sollozando, ya no quedaban lágrimas por derramar, mañana ya todos lo sabrán, sabrán que se extinguió ese blanco invierno que con tanta dedicación pintamos, sabrán que se extinguió y no habrá lágrimas para mañana porque todas ya se derramaron hoy, con sus últimas margaritas y su última sonrisa.
Todo hubiese sido distinto y más fácil, el techo seguiría con su resplandeciente color blanco invierno si ella me hubiese amado, tan sólo queda su olor en mi nariz de la noche anterior que estuvimos juntos y no pude evitar matarla en aquella alfombra, no lo pude evitar porque ella nunca me amo       

La primera vez...


24 de Mayo 2009
Y cada vez demora más, cada vez iba más lento y no se quería apresurar al punto de que las ansías llegaban a su límite, a su umbral donde nada podría apresurar ese tiempo tan gélido…
Observando la ventana de siempre, todo igual, esos departamentos y luces que iluminaban aquella selva de cemento y un reloj que no se quería apresurar; creo que los nervios y la transpiración inundan mi ser. Lejanamente escucho una voz que explica la importancia del lenguaje y su función para esta vida, mientras que mi compañera de banco dormitando a mi lado pasaba su rato, me había comentado que la noche anterior se acostó tarde aún no recuerdo la razón sólo recuerdo que ese reloj que no quería marcar las 19:10 para poder verlo a él.