24 de Mayo 2009
Y cada vez demora más, cada vez iba más lento y no se quería apresurar al punto de que las ansías llegaban a su límite, a su umbral donde nada podría apresurar ese tiempo tan gélido…
Observando la ventana de siempre, todo igual, esos departamentos y luces que iluminaban aquella selva de cemento y un reloj que no se quería apresurar; creo que los nervios y la transpiración inundan mi ser. Lejanamente escucho una voz que explica la importancia del lenguaje y su función para esta vida, mientras que mi compañera de banco dormitando a mi lado pasaba su rato, me había comentado que la noche anterior se acostó tarde aún no recuerdo la razón sólo recuerdo que ese reloj que no quería marcar las 19:10 para poder verlo a él.

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