Próximamente...

PRÓXIMAMENTE:
...


miércoles, 15 de diciembre de 2010

RELATOS DE UNA MUERTE: "Raúl Frederich"


Capítulo Diez: Raúl Frederich
Casi nueve horas tardamos, más bien tardó Bruno en encontrar algo de utilidad. El se llamaba Raúl Martín Frederich del Solar, tenía treinta y cinco años de los cuales los últimos seis años ha vivido en nuestro país, al parecer llegó directamente para trabajar en la embajada del país del cual obtuvo su nacionalidad, pero antes ha trabajado en otras embajadas representado al mismo país, y ha sido así durante los últimos catorce años.
-¿Qué tiene de extraño eso?-
-Pues hasta ahí nada-
-Y ¿Qué lo hace ser sospechoso?-
-Pues que ha sido participe de las embajadas que han tenido “problemas” de relación con su país, no graves pero estos problemas son reales y bueno… poco después de desaparecer este personaje, ocurre un accidente, pérdida de información o dinero.
Lo más curioso es que el apenas llegó a vivir a su país se le cambio la nacionalidad, que eso es cosa de años pero él aparece con la nacionalidad de inmediato y no especifica dónde vivió sus primeros veintiún años, lo que para mí es muy extraño-
-yo también lo creo sospechoso-
-Está en una conferencia, ahí está la dirección, ¡apúrense!-
CAMINO A LA CONFERENCIA
-¿Tú crees que nos reten por trabajar con tu hermano y no con los de la empresa?-
-Me da igual, mi hermano es de más confianza-
-Tienes toda la razón… ¡¡¡¡CUIDADO!!!!-
Un auto se abalanzó hacia nosotros, menos mal que Emilia estaba atenta y lo pudo esquivar.
EN LA CONFERENCIA
-Pero ¿Segura que estás bien?-
-Esteban no te preocupes, estoy bien, ahora separémonos en dos horas nos juntamos aquí por cualquier eventualidad, nos mandamos una señal-
-De acuerdo-
Caminamos sigilosamente buscando una entrada que no nos delatará, el lugar estaba lleno de guardias, había varios embajadores. Buscando a Raúl vi que Emilia ya estaba ubicada en los asientos de atrás de éste, por mi parte trate de ubicarme sin causar revuelo ni sospechas
-Disculpe joven- temí, pensé que era un guardia. -¿Desea algo para tomar?- era un mozo que me ofrecía un trago el cual acepte.
Emilia me mandó un mensaje: Están pensando en retirarse, dirígete hacia una sala que está en el segundo piso y escóndete.
A penas lo leí me levante y fui “al baño”, pues pregunté dónde estaba a un guardia que andaba por ahí.
Los accesos al segundo piso estaban cerrados, más bien prohibidos así que espere un momento prudente y sin que me vieran subí había un único salón en la parte superior del inmueble y ahí me aloje tras unas cortinas esperando que estos llegaran. Escuche unos pasos que se aproximaban tratando de no ser escuchados.
-¿Esteban? ¿Estás ahí?-
-Sí-susurre
-Se están preparando para ir a sus casas, no harán una junta aquí ¡vámonos!-
Salí de mi escondite, y bajamos las escaleras
-¡¿Disculpen?! ¡¡No deberían estar aquí!!-
Era un guardia de esos enormes que en tres segundos nos echo del recinto, sin preguntarnos nada
-Disculpe, ellos ¿figuran en la lista de invitados?-
-Denme sus nombres-
-Esteban…-
-Katherine Mellado- dijo Emilia
-¿Esteban qué?-
-Esteban González-
-Él no figura en la lista de invitados, la embajadora sí-
-Oh, disculpe señora por tratarla de ese modo, pero estaba en un lugar dónde estaba prohibido el acceso-
-Señorita, y lo sé sólo estaba sacando a este muchacho del lugar, si me permiten volveré a la conferencia-
El guardia sin nada que decirme, me echo del lugar pero antes me golpeó
Llamé a Emilia
-¿Qué te pasa? ¿Porqué dijiste eso?-
-Tenía que seguir adentro-
-Y por eso me golpearon-
-Lo siento, pero debía mantenerme aquí y ver lo que ocurría, espérame en el auto-
-de acuerdo-
Estuve alrededor de media hora en el auto de Emilia vislumbrando su salida del lugar. Venía caminando sola, creo fue la última en salir, me miró y sonrió, era tan bella.
Se cruzó un auto entre nosotros, que no me permitió ver nada más, que cuando se fue, ella, ya no estaba…     


No hay comentarios:

Publicar un comentario