Capítulo Trece: Seguimientos de una Noche
Raúl ha despertado. A través de la ventana veíamos como no notó nuestra presencia, leyó el mensaje sin inmutarse agarrando su chaqueta para salir.
Mientras, nos escondíamos en dirección al auto de Emilia. Lo seguimos.
Raúl llegó a una casona abandonada, por lo menos lo parecía, la cual estaba rodeada de alerces y pinos, escondiendo muy bien el lugar y a más de dos horas de la capital, un tanto insospechable.
Nos bajamos raudamente tras Raúl para averiguar sus planes y concretar nuestras sospechas.
Ella era y ahí estaba, era Emilia. Tenía marcas notorias de no haber comido y dormido bien.
-Ella no es Katherine Mellado, no es embajadora imbécil, era una simple civil que rondaba el lugar-
-Pero ella se identifico así-
-¿Por qué mentiste sobre tu nombre?-
-Eso es problema mío- Y el sicario la golpeo, sentí una impotencia de no hacer nada y me levante para ir a la escena
-Espera Esteban, todo se echará a perder-
-¡¡¡Pero!!! La están golpeando no lo puedo permitir-
-Yo tampoco, por eso llama a Oscar y que desplieguen un operativo, mientras, nadie nos puede ver-
Seguían golpeando a Emilia
-¡Para! Recuerda que es una mujer-
-¿Qué pasa Raúl? ¿Te olvidas de la misión?-
-Jamás, sólo que la lastimas demasiado-
-¿Qué?, ahora tienes compasión Raúl Frederich del Solar o debo decir mejor Joaquín, hijo de campesinos, traicionaste a tu país y buscaste Refugio en Estados Unidos, y bueno les has sido muy útil, ¿no?-
-¿Quién eres tú?-
-Da lo mismo, porque ya descubrí quién eras tú, ¡¡Tú eres al que buscamos!! Eres el espía de la embajada-
-¡¡¿Qué sabes tú de mí?!! ¿Eh? ¡¡¡Habla!!!-
-Sólo eso-
-No sé pero no te creo-
-Da lo mismo, lo que yo sepa, nadie lo sabe-
-¿Cómo lo supiste?-
-Por una investigación-
-¿Para quién trabajas?-Emilia esbozó una pequeña risa
-Cuando lo sepas, estarás tras las rejas-Raúl alzó su mano para golpearla con toda su impotencia.
-¡¡Alto!!- gritámos
-¿Quiénes son ustedes?-

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