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lunes, 1 de noviembre de 2010

"El Saxofonista": El caso de la Niña de Vitacura (Cap 2)

Capítulo Dos: “El Caso de la Niña de Vitacura”
Era las nueve y media e iba en el metro, me tenía que juntar con Emilia Paz a las ocho, me quede dormido, era algo obvio pero la similitud que poseían los casos me intrigaba
-Ya me estaba quedando dormida esperándote, ¿Por qué llegaste casi dos horas tarde?-
-Lo siento, no pude dormir muy bien, corrí, te lo juro-
-¿Por qué no dormiste bien?-
-Por los casos es que son muy similares, lo que me sorprende es que nadie se haya dado cuenta de eso y ¿Si hay más casos parecidos?-
-No sé, sólo me quiero enfocar en este caso, tenemos dos semana para resolverlo,  vamos por mi caso primero que Vitacura queda más cerca de aquí…- con un inmenso suspiro continuamos nuestra travesía a resolver primeramente el caso de “La Niña de Vitacura”.
Llegamos a una gran casa, dónde parecía que los problemas no podían existir, Emilia tocó la puerta y salió una señora del servicio
-Díganme ¿Qué se les ofrece?-
-Hola yo me llamo Emilia Sepúlveda y mi amigo se llama Esteban González y estamos aquí por el caso de María Jesús Recabarren, desaparecida hace…-me interrumpió
-sé desde hace cuánto  desapareció, yo vivo aquí y conozco mejor que usted la historia, ahora me espera un momento iré a ver con la señora si pueden pasar-
-Creo que necesita más amor esa señora-Y nos comenzamos a reír hasta que volvió la señora y nos hizo pasar a una sala de estar, donde deberíamos esperar a la Señora de Recabarren
-Hola, mucho gusto mi nombre es Sofía Andrade de Recabarren-
-Hola, yo soy Esteban González y mi acompañante Emilia Sepúlveda, ambos estudiantes de la escuela de investigaciones y estamos aquí por el caso de su hija-
-¿Estudiantes? Creo que es un insulto, ustedes ¿Antes ya se habían enfrentado a un caso real?-
-Discúlpeme pero mi capacidad de estudiante no me hace inferior y le aseguro resolver el caso de su hija, ya que lo único que queremos es ayudarla  a encontrar a su hija-   
-Lo siento no quería ofenderlos-Llama a la señora de Servicio-Martita guíelos hacia la habitación de María Jesús, ahí investiguen, yo me iré al gimnasio…ah y lo que necesiten se lo comunican a Martita, adiós-
Registramos toda su pieza, no encontramos nada, habían cuadernos con algo de materia, pero nada que llamase la atención y sea una señal de alerta, no había nada fuera de eso, únicamente cosas estrictamente académicas
-Yo a los quince años tenía infinidades de cartas, fotos, peluches, una cajita de recuerdos, una libreta donde anotaba cosas importantes que sucedían, recuerdo que me gustaba Britney Spears, tenía lleno de afiches y sus canciones por toda mi habitación pero ella no hay nada-
-Emilia yo también era así, como ella, mi habitación no tenía ningún artilugio demás, mi tía no tenía la situación económica para comprarlos-
-Pero tú no tenías la situación económica, ella sí, debe haber algo en algún lugar recóndito de está habitación-
-Tal vez alguien manipuló esta habitación, y eliminó aquellas chucherías que poseía-
-Es obvio, han pasado dos años, pero no creo que desechen ese tipo de cosas, por un mínimo de sentimentalismo- Hubo un silencio en la habitación, ambos buscábamos algún indicio que nos diera con el paradero de María Jesús-Quizás escondía muy bien sus cosas, su familia no se ve de fiar, lo digo por su mamá, la comprendo por haberse escapado-
-A su madre no le importa nada, quiere a su hija es obvio, pero se nota que lo que prima en su vida es ella y sólo ella, es como mi mamá-
-Mira ven- Emilia encontró en la parte inferior de la ventana bajo unos cojines una tabla removible demasiado imperceptible- No era tan anormal después de todo, si al final todos tenemos algo que esconder.









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Capítulo Tres: Hacia la Niña de Huechuraba

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