Capítulo Cinco: Giros en mi Vida
No podía conciliar el sueño, a cada rato despertaba, me daba vueltas en la cama para poder amanecer “bien” y seguir un nuevo día con normalidad, pero este sueño se hace cada vez más constante que se tornaba ya una pesadilla en mi vida. Di vuelta la almohada para encontrar el lado frío de ésta y ahí por fin me quede dormido y seguí soñando con aquel pasado que tanto me atormentaba:
“Yo estaba en frente a un ejército que esperaba tan sólo una señal para cumplir las órdenes para detener las malas acciones que se ejercían sobre el país, yo Joaquín Comandante al mando de éste ejército tenía la misión de dar inicio a una revolución, un plan estratégicamente estructurado para no fallar, que cambiaría la historia de mi país, dicha idea era sólo causar revuelo hasta un evidente un golpe de Estado, pero la situación se escapó de mis manos, ya que hubo información que se filtró a los bandos contrarios, que eran los que estaban al mando de nuestro país, preparando así el contraataque que terminó con una gran parte de la población inocente del país, técnicamente no quedo nadie ni nada que diera indicios de vida, o era la minoría, gente por la que uno no lucharía, siendo franco ya no habría nada que hacer y menos el poder levantarme junto con el país de aquel problema en que me metí. En tan solo tres meses ella dominó mi vida y la hizo de la peor forma que llegue al punto de no pensar y solo actuar bajo sus deseos, éramos una especie de pinky y cerebro, era evidente que ella era cerebro, pues poseía un intelecto inigualable y sus ansias de poder llegaron a un punto inquebrantable.
-¡¡¡Búsquenlo y Mátenlo!!!- fueron su órdenes para mi captura, huí luego de hablar con ella.
-Todo se arruinó-
-Fue tu culpa, yo sólo seguí tus planes-
-¡¡¡Mientes!!! Eres el único en quien no confío y que pudo filtrar mis planes-
-¡¡¡No lo hice!!! Tienes que creerme-
-¡¡¡¿Por qué?!!!-
-por todo lo que vivimos juntos...- En el lugar donde estábamos se mantuvo un silencio que rompió Martina tras unas largas carcajadas
-Tú y yo no vivimos nada juntos, pero que cursi eres, entiende que fuiste el conejillo de indias de mi plan pero ¿Cómo podría yo confiar en un campesino?-
-Pero igual disfrutaste los momentos a mi lado- asentí
-jajá, niño me das pena ¡Entiéndelo! Para mi no significaste nada, sólo otro ladrillo en mi pared- Se marchó con rápidez, y lo único que pude hacer fue agachar la cabeza, me sentía como un imbécil, y bueno... lo soy.
Estaba todo listo para un fusilamiento, que medieval todo esto, pero así sería mi muerte si fuera yo el que estuviera ahí.
-Preparen... apunten...-
-¡¡Alto!!- Era Martina. –Yo lo mataré- y agarró el rifle.
-¡¡¡Fuego!!!- Se llamaba Rafael, un gran amigo que se hizo pasar por mi, nunca estuve de acuerdo pero ya todo estaba hecho... ¡¡murió fusilado por mi!! Es algo que nadie haría por nadie, pues yo no daría mi vida por algún amigo pero él sí y debo decirlo, fue tonto pero hasta mi último respiro se lo agradeceré. Fui espectador de ese terrible espectáculo sin decir y hacer nada y esa creo fue mi mayor culpa.
-No es él... ¡¡¡¡Imbéciles!!!! Matámos al equivocado, ahora que no se les escape- Exasperada gruñía Martina - ¡¡¡Búsquenlo y Mátenlo!!!-.
Logré traspasar la frontera, tras un año de huir me establecí en un país muy lejano del cuál provenía. No tenía visa para permanecer en aquel país, pero siempre hay una segunda oportunidad para reacer y la tuve en un día inesperado, me encontré con un señor que me incluyó en su organización, sabía que podría terminar aún peor, pero la embajada juro protección a mi persona a cambio de favores y comenzaba todo de nuevo y, ¿Qué más podría hacer?. Si ya no tenía residencia, vida ni pasado y la única opción que tenía para poder vivir sería... convirtiéndome en un espía.”

me encanto, escribes muy bacan!! encerio (:
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