Capítulo Siete: ¿Acercándonos?
-Hola Emi-
-Hola-
-Te Quiero...- antes lo había encontrado brillante mi plan, ahora al decírselo halle mi plan en picada
-Eh, yo también Esteban no te imaginas cuanto- agarre sus manos, tal vez no iba tan en picada a una muerte si no a un podría ser.
-Dímelo, quiero imaginarlo ¿Qué nos esta pasando Emi?-
-yo...- y...?
-¡Chicos! ¿Cómo están? ¿Cómo va el caso?- ¡maldita sea!.
-Bien Oscar, nos ha costado un poco avanzar pero en poco tiempo lo tendremos resuelto, esa es la idea ¿no?-
-Sí Emi, les vengo a ayudar el jefe anda nervioso y quiere que se resuelva lo antes posible-
-Guau, que confía en nosotros que nos manda ayuda ¿no crees Emi?-
-Sí, pero mejor, tal vez así avancemos-
-Bueno, me tengo que ir pero les vengo a sugerir algunas cosas, yo creo que tienen que convertirse en espías y así será más fácil descubrir uno, pero tengan cuidado en donde se metan ah y después les seguiré ayudando sólo pregútenme-
-Ok, gracias Oscar ¡¡te queremos!!-
-yo no lo quiero-
-que eres pesado Esteban-
-Sí, y antes que nos interrumpiera me ibas a decir algo o mas bien responder algo-
-¿Sabes? Ya da igual, contigo siempre da igual-
-Pero Emi... si no continuaremos con nuestra amistad podemos ser más profesionales y trabajar unidos-
-Bueno, conseguiré una cita con el Presidente-
-¿Estás loca?-
-¿Por qué?-
-¿Cómo harás eso? Es el Presidente-
-Bueno, él requiere de nuestros servicios mínimo que hable con nosotros y nos dé alguna pista, además es el Presidente no un intocable-
-¡Qué ruda!-
-Me cansé que todo el mundo me vea como una princesa de cristal a quien cuidar ¡¡Tengo veintiún años me sé cuidar sola!!-
-No se trata de que no te sepas cuidar, sólo muero si te sucede algo...-
Corrió a abrazarme y me susurró en el oído
-A penas terminemos el caso te diré algo-
-No, dímelo ahora-
-Ahora no puedo, me da miedo-
-Y ¿Así quieres que no te vean como una niña? Si actúas como una-
-Es evidente lo que siento por ti no es amistad, hace mucho que dejo de ser así-
-Me gustas, y lo tengo más que claro-
-Sí, al principio pensé que era imposible, que siempre me verías como tu amiga hombre-
-Yo también pensé que siempre te vería así, pero aquí estoy...-
Le tomé la cintura y me acerque lentamente a ella, cerramos nuestros ojos lentamente, yo mientras le acariciaba la cara, todo daba un indicio de que sería un primer beso perfecto y,... sonó su estúpido celular
-¿Aló?-
-Hola Hermanita, me quedaré a dormir en la casa de un amigo, para que no me esperes-
-Bueno, te extrañaré-
-Yo también feita-
-chao gordo, ¿te espero mañana en la noche para que comamos?-
-Sí y con algo rico por fa, jajá ya adiós- colgó el teléfono
-En una hora tenemos la cita con el Presidente-
-Me da lo mismo, quiero continuar en lo que quedamos-
-jajá, después ahora vámonos-
-odiaré a tu hermano por el resto de mi vida-
-Hola Emi-
-Hola-
-Te Quiero...- antes lo había encontrado brillante mi plan, ahora al decírselo halle mi plan en picada
-Eh, yo también Esteban no te imaginas cuanto- agarre sus manos, tal vez no iba tan en picada a una muerte si no a un podría ser.
-Dímelo, quiero imaginarlo ¿Qué nos esta pasando Emi?-
-yo...- y...?
-¡Chicos! ¿Cómo están? ¿Cómo va el caso?- ¡maldita sea!.
-Bien Oscar, nos ha costado un poco avanzar pero en poco tiempo lo tendremos resuelto, esa es la idea ¿no?-
-Sí Emi, les vengo a ayudar el jefe anda nervioso y quiere que se resuelva lo antes posible-
-Guau, que confía en nosotros que nos manda ayuda ¿no crees Emi?-
-Sí, pero mejor, tal vez así avancemos-
-Bueno, me tengo que ir pero les vengo a sugerir algunas cosas, yo creo que tienen que convertirse en espías y así será más fácil descubrir uno, pero tengan cuidado en donde se metan ah y después les seguiré ayudando sólo pregútenme-
-Ok, gracias Oscar ¡¡te queremos!!-
-yo no lo quiero-
-que eres pesado Esteban-
-Sí, y antes que nos interrumpiera me ibas a decir algo o mas bien responder algo-
-¿Sabes? Ya da igual, contigo siempre da igual-
-Pero Emi... si no continuaremos con nuestra amistad podemos ser más profesionales y trabajar unidos-
-Bueno, conseguiré una cita con el Presidente-
-¿Estás loca?-
-¿Por qué?-
-¿Cómo harás eso? Es el Presidente-
-Bueno, él requiere de nuestros servicios mínimo que hable con nosotros y nos dé alguna pista, además es el Presidente no un intocable-
-¡Qué ruda!-
-Me cansé que todo el mundo me vea como una princesa de cristal a quien cuidar ¡¡Tengo veintiún años me sé cuidar sola!!-
-No se trata de que no te sepas cuidar, sólo muero si te sucede algo...-
Corrió a abrazarme y me susurró en el oído
-A penas terminemos el caso te diré algo-
-No, dímelo ahora-
-Ahora no puedo, me da miedo-
-Y ¿Así quieres que no te vean como una niña? Si actúas como una-
-Es evidente lo que siento por ti no es amistad, hace mucho que dejo de ser así-
-Me gustas, y lo tengo más que claro-
-Sí, al principio pensé que era imposible, que siempre me verías como tu amiga hombre-
-Yo también pensé que siempre te vería así, pero aquí estoy...-
Le tomé la cintura y me acerque lentamente a ella, cerramos nuestros ojos lentamente, yo mientras le acariciaba la cara, todo daba un indicio de que sería un primer beso perfecto y,... sonó su estúpido celular
-¿Aló?-
-Hola Hermanita, me quedaré a dormir en la casa de un amigo, para que no me esperes-
-Bueno, te extrañaré-
-Yo también feita-
-chao gordo, ¿te espero mañana en la noche para que comamos?-
-Sí y con algo rico por fa, jajá ya adiós- colgó el teléfono
-En una hora tenemos la cita con el Presidente-
-Me da lo mismo, quiero continuar en lo que quedamos-
-jajá, después ahora vámonos-
-odiaré a tu hermano por el resto de mi vida-

No hay comentarios:
Publicar un comentario