Capítulo Ocho: Blanco número Uno: La Embajada
La miraba de reojo una y otra vez con nervios a lo que pudo haber pasado, y sé que pasará.
-¿Cómo conseguiste la cita, si hablabas con tu hermano?-
-La había pedido antes de haberte dicho-
-Gracias por considerarme-
-jajá, es que daba lo mismo si igual tendríamos que venir-
-Pasen el señor los está esperando...-Nos llamó un guardia
Nuestra reunión con el Presidente fue breve, nos comentó que sospechaba de la embajada y es por eso que por ahí es dónde partiremos.
-¿Te parece comenzar a seguir a los más altos miembros de la embajada?-
-No, será una pérdida de nuestro tiempo, hay que entrar a la embajada y tomar los expedientes de los trabajadores ¿tu hermano es jacker, cierto?-
-Eh, sí-
-Deberías denunciarlo con el cibercrimen-
-¡¡¿Cómo crees que haré eso?!!-
-Es una broma, oye ¿Te quieres quedar en mi casa?-
-¡Esteban!...-
-Tranquila, no haré nada, sólo que ya es tarde y dormirás sola en tu casa mejor duerme en la mía-
-¡¡Qué mentiroso!!, pero de acuerdo, en camas separadas eso sí-
-Obvio-
AL OTRO DÍA
-Te traje el desayuno-
-¡Esteban que amor!-
-Lo sé-
-Te pegaré por haber dicho eso-
-¡¿Por qué?!-
-Porque sí, jajá-
-No hice nada para que veas que te respeto-
-Es tu obligación como amigo que no pasará nada, además no somos pareja como para que pasará algo, no soy fácil-
-Ay perdón-
Sonó su celular, otra vez, aunque esta vez no interrumpió nada sólo una conversación de amigos, aquellas que teníamos antes.
-¿Jefe?-
-Me ha llamado el Presidente diciendo que se filtró información sobre el viaje de su esposa al extranjero, la estaban esperando varios periodistas y nadie pero absolutamente nadie sabía de este episodio, es obvio que la embajada tiene algo que ver, chicos me presionan descubran luego al espía- y colgó el teléfono
Nos fuimos rápidamente a la embajada, mientras Emilia llamaba a su hermano para que buscara información en la web, yo mientras veía la forma de entrar a la embajada sin que se notará la pinta de detectives que teníamos, o creía tener.
La encontré, igual no fue una gran deducción: entramos por la parte de atrás. Creo que podríamos cambiar la estrategia y sólo entrar por delante si al final nadie sospecharía pues todos entran por la parte de atrás. Llegamos a una oficina simple y sin detalle alguno, nada que sobresaliera. Emilia revisaba los documentos, ella siempre encuentra información en los documentos, por mientras yo reviso que nadie se acerque a la oficina.
-¡Qué suerte! Mira la agenda de actividades-
-Y ¿De qué nos sirve eso?-
-Sale las actividades que realiza el embajador, por ende estamos en la oficina de su secretaría... yo creo que también pueden estar los contratos de trabajo en alguna parte-
-Bueno... ¡¡revisemos!!-
-¡Sh!... ¿escuchas?-
-Sí, escóndete porque viene alguien-

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