Capítulo Ocho: “¿El último Adiós?”
Estábamos llegando al Portal La Dehesa, lugar escogido por la hermana de Christian para que me entregase a mi tía, digo esto con cierta impotencia y más rabia, el hecho de que la vida de mi tía estuviese en manos de otro, el único ser que he amado, no de ese amor que se imaginan, de ese que está libre de deseo y contiene sólo la satisfacción de ver al otro feliz, a sus cincuenta años debo decirlo, lleva una patética vida pero creo haberla hecho feliz en estos años que me ha cuidado y protegido, un triste “huacho” pues eso es lo que soy y lo seguiría siendo si no fuese por ella. He tratado, a lo largo de mi vida buscar su orgullo, ser su motivo por el cual se levante todos los días sin perder el hilo, la gracia, levantarse sin arrepentirse de no haber tenido hijos y ser yo el que ocupe esa categoría, que me sienta tan hijo suyo como yo la siento tan madre mía.
Un amor real, a lo largo de mi vida es el único que he desarrollado, sólo por ella he sentido esto, aún no llega la mujer que me haga sentir un amor diferente a este, pues a mi veintiún años el amor de madre e hijo es el único que conozco, sí, desconozco el amor que involucra un deseo y pasión hacia alguien, la mayoría conocen ese amor, yo algún día lo haré, por mientras soy feliz reconociendo este que muy pocos lo reconocen.
Me sonrió, estaba feliz de verla, sentí que fue algo mutuo, se veía bien pero mis ansias de estar a su lado y saber que estaba realmente bien me superaban, sentía que las distancias se alargaban. Sentada con una mirada tranquila y serena bajó su mirada, dirigiendo su vista hacia el horizonte me miró y lo único que hice fue correr hacia ella, caía lentamente una bala impactó su cabeza, se escuchó un auto partir, fui, la tome entre mis brazos y la apreté tratando de retener su vida, pero ya era tarde se había ido, tenía en sus viejas manos un papel el cual decía:
“Hijo, ya no me necesitas contigo si ya eres todo un hombre que sé que podrá valerse por sí mismo, lo único que sé es que el orgullo que siento por ti es inmenso, no cabe tanto orgullo en una persona y desde dónde quiera que esté siempre te cuidaré porque soy tu madre...Sé feliz
Te Amo Mucho”
EN EL HOSPITAL
Antes de llegar al hospital, la hermana de Christian me mando un mensaje el cual decía “tú no cumpliste…él sigue vivo”.
-Mi tía murió-
-Lo siento, de verdad no quería que ocurriera esto-
-Sabes que ahora no te puedo dejar morir-
-Lo sé, pero ya no puedo seguir sólo la culpa hacia ti me mantiene aquí-
-No puedes, será todo muy fácil para ti, ya has causado mucho daño-
-A ellas nunca las dañé-
-¿Qué?-
-Jamás las toque, a excepción de Laura que era tan idéntica a Romina…-
-¿Están vivas?-
-Sólo siete, están en una cabaña en el Cajón del Maipo-
-¿Han estado todo el tiempo ahí? ¿Qué pasó con las otras tres?-
-Sí, a todas las mantenía ahí…Bueno, Laura quedó embarazada ninguno quería ser padre le propuse la idea del aborto y acepto, pero no siguió las instrucciones y no pude hacer nada murió durante el aborto, y de las otras chicas habían dos que se llevaban mal, un día estaban discutiendo en el techo de la cabaña y una resbaló, murió instantáneamente y la otra por la culpa se suicidó-
-Pero ¿has abusado de alguna?-
-Con la única que mantuve relaciones sexuales fue con Laura-
-Y ¿Cuál fue la idea de tener a todas esas chicas encerradas?-
-Todas se parecían tanto a Romina que deseaba mantener su esencia a mi lado y ellas me la daban, a ninguna las mantuve por la fuerza, todas querían escapar de su realidad-
-Y ¿Cómo te puedo creer?-
-Vaya, pregúnteles todas están ahí ninguna sabe lo ocurrido-
No era malo, la muerte de Romina le hizo pensar y realizar cosas extrañas, lo que cada una de las chicas acepto todas aseveraron la postura de que no se querían ir de esa comunidad Rominiana, pero debían volver con sus familias y buscaba en la muerte reencontrarse con su amada Romina, ¿Más fácil el suicidio, no? Pues no lo es, es un acto de valentía atentar contra uno mismo, pero a la vez se mantiene como un acto de cobardía la manera de escapar de su realidad y problemas, su muerte, la de un grande no podía quedar en un suicidio, porque él no quería terminar con su vida, sino empezar su muerte y reencontrar a su amor y morir “naturalmente” es el acto más puro que la muerte misma posee.
-¡¡Esteban!!-
-Dime Emi-
-Toma el Director me manda este expediente con tu nuevo caso-
-Emi, prepárate para descubrir a un espía-

waaaa por fin la pude leer, me encantoo.. yo creo que deberia haber una sgunda partee :Z
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